top of page
tira.jpg

El Latido de lo Inmanente

El sentido de la existencia no reside en un plano lejano, sino en la vibración misma de la materia. Desde esta perspectiva, entiendo el mundo como un flujo ininterrumpido donde nada se pierde y todo se transforma; una certeza que se nutre a diario de mi contacto con la tierra en el huerto y el jardín. Allí, a través del compostaje, observo cómo la vida se renueva constantemente a partir de sus propios restos. Es una marea anual y cercana que me enseña que la muerte no es un final, sino el sustrato biológico y necesario para el próximo brote. Bajo este orden cíclico, el tiempo deja de ser una línea que se agota y se convierte en esa marea constante que limpia y renueva las playas. El pasado no desaparece, sino que permanece latente en las capas de lo que somos —como el abono que alimenta la raíz—, mientras que el futuro es la potencia de cambio que ya late en el presente. De ahí que el duelo o la ausencia dejen de ser un vacío absoluto para convertirse en una forma de presencia: el retorno de una esencia a la sustancia única del universo, una huella que se queda grabada para siempre en el tejido de la realidad. Para mí, el arte es el lenguaje físico de este ciclo energético. Mi pintura no narra, sino que acontece; transita entre la precisión de la abstracción geométrica y la pulsión del expresionismo matérico. No busco ilustrar ideas externas ni representar una realidad ya existente, sino presentarla en su estado más puro como una composición de fuerzas, texturas y sentimientos que cobran cuerpo sobre el soporte. En este proceso no separo el pensamiento del gesto: la intención se hace física a través del rastro de la pintura y la estructura de la línea. Entiendo el acto creativo como un canal donde el artista se disuelve para dejar pasar fuerzas que superan su propia individualidad, de la misma forma que la naturaleza se expresa en los ciclos de la tierra. Al trabajar con una materia que conecta diferentes estados del espacio-tiempo, mi intención es fijar instantes de intensidad pura. Por eso, el significado de estos cuadros no debe buscarse "detrás" de ellos, sino que se descubre en el encuentro directo con la obra. Es una celebración de la vida que se afirma a sí misma en cada forma, cada transformación y cada gesto.

bottom of page